«No hay soldados chinos en el Canal. Tan sencillo como eso», destacó el presidente. «Pueden ser temores geopolíticos que pueden tener validez desde la perspectiva de ellos (el gobierno entrante de Estados Unidos), pero en lo que a Panamá se refiere, no tiene ninguna veracidad», indicó.
«El Canal de Panamá es de Panamá, de los panameños, luego de una lucha generacional que empezó desde el mismo día que se firmó el tratado Hay-Bunau Varilla», sostuvo el presidente.
Sobre las relaciones bilaterales con China, el mandatario expresó que son «respetuosas» y basadas en el intercambio comercial, al igual que lo hacen otros países del mundo, incluyendo Estados Unidos. «¿Acaso lo que es bueno para el mundo es malo para Panamá?», cuestionó Mulino.
El Gobierno panameño esperará a que tome posesión el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 20 de enero próximo, para iniciar conversaciones sobre temas de interés compartido. No obstante, el tema del Canal no está en agenda.
«No existe ninguna posibilidad, por este presidente, de hablar nada que busque replantear la realidad jurídico-política del Canal en manos panameñas. Si por ahí viene la intención de hablar, no hay nada que hablar», puntualizó